
Una experiencia que no recordaré me enseñó lo que no podía seguir ignorando sobre el futuro del trabajo y la IA
Eran las 10:56 del viernes 20 de marzo y yo estaba chateando con una buena amiga en la sala de espera de un conocido SPA en un centro comercial de Samborondón. Eso lo sé, no porque lo recuerde, sino porque días después hice una auditoría forense de mi propio teléfono porque necesitaba desesperadamente pistas de lo que había sucedido – a pesar de la protesta de mis familiares que no querían que toque ninguna computadora.
Irónicamente había ido a darme un masaje con piedras calientes y aromaterapia para bajar mis niveles de estrés laboral. Lo que no imaginé es que, pocos minutos después de salir del SPA, llamaría a mi hermana completamente desorientada, sin poder encontrar mi carro y no saber en dónde estaba ni cómo había llegado ahí.
Si pensaste que quizás me dieron escopolamina al salir del SPA, piensa otra vez; mis exámenes toxicológicos salieron limpios y los síntomas no concuerdan. El diagnóstico preliminar de mi neurólogo es Amnesia Global Transitoria (AGT) [1]: un episodio neurológico en el que el cerebro deja de grabar recuerdos durante varias horas hasta un día inclusive. En mi caso, fue casi un día de mi vida que simplemente no existe. Las memorias perdidas de ese viernes no van a volver. Nunca.
¿Qué es exactamente la AGT?
La Amnesia Global Transitoria es un evento neurológico poco frecuente en el que el individuo pierde temporalmente la capacidad de formar nuevos recuerdos – lo que se llama amnesia anterógrada, y en algunos casos también recupera fragmentos del pasado reciente de forma incompleta [2].
La persona mantiene plena conciencia de quién es, conserva sus habilidades motoras y puede sostener una conversación. Pero repite las mismas preguntas en bucle, incapaz de retener lo que acaba de escuchar. El episodio puede durar desde unas pocas horas hasta un día completo.
En mi caso, el cóctel de factores fue casi perfecto en el peor sentido: hipotiroidismo, cortisol elevado por estrés laboral y un masaje que incluyó técnicas circulatorias en el cuello, aromaterapia y piedras calientes a 60°C. Cualquiera de esos elementos por separado habría sido inofensivo. Juntos, desconectaron mi hipocampo – la estructura cerebral responsable de la memoria – durante horas.
La buena noticia: mis exámenes (tomografía, resonancia y diagnóstico neurológico) confirman que mi cerebro se recuperó por completo. Al menos a nivel físico, sin secuelas. La resonancia muestra la huella de lo que ocurrió en el hipocampo, pero el daño no fue permanente.
Estadísticamente, la AGT es un evento muy poco frecuente que, en la gran mayoría de casos, ocurre una sola vez en la vida. Por ello me siento profundamente agradecida con Dios de que pude llamar a mi hermana, de que no me ocurrió nada grave y de que mi cerebro está bien.
Lo que realmente importa
No saber qué te pasó puede ser profundamente abrumador y desconcertante, hubo momentos en que me sentí muy confundida y triste, pero también te obliga a poner las cosas en perspectiva.
Durante este tiempo, mi familia, mis amigos y mis colaboradores han sido un apoyo incondicional, y les estoy genuinamente agradecida.
Este tipo de experiencias te recuerda con claridad lo que merece el primer lugar en tu lista de prioridades: tu salud y las personas que te rodean. Todo lo demás, los proyectos, los plazos, los correos pendientes, puede esperar. Tu salud y tus seres queridos, no.
Lo que descubrí en dos semanas sin pantallas
El médico me prohibió las pantallas y me recetó reposo absoluto por dos semanas. Así que ya esta semana volví al trabajo, aunque a tiempo parcial. De modo que, salvo por la mañana en que hice forensics de mi teléfono (hasta que me cacharon, ja ja), por primera vez en mucho tiempo, tuve que detenerme de verdad.
Y en ese silencio digital (término rimbombante para denotar un aburrimiento severo, ja ja), llegaron ideas en las que no había tenido tiempo de meditar por estar tan absorta en lo operativo.
La más importante fue esta: necesito sacarme de la ecuación. Y tú también.
No me refiero a desaparecer ni a delegar sin control. Me refiero a algo muy concreto: identificar cuáles son las tareas clave que ejecutamos cada día, desglosarlas en sus actividades esenciales, ordenarlas en un flujo lógico y luego preguntarse, una por una: ¿Puedo automatizar esto? ¿Cómo puedo hacerlo?
Porque si nosotros mismos no nos sacamos de la ecuación, será la tecnología, o la competencia que ya la usa, quien lo haga por nosotros.
El futuro del trabajo ya llegó y no podemos seguir postergándolo
Hay empresas que hoy se están construyendo con una mentalidad AI First: en lugar de contratar personas para roles fijos, despliegan agentes de inteligencia artificial que no duermen, no se cansan, aprenden de sus errores con rapidez y pueden ejecutar el trabajo de varios humanos simultáneamente.
Quienes ya tenemos empresas establecidas enfrentamos un desafío diferente: no empezar desde cero, sino integrar la inteligencia artificial en estructuras que ya existen, con equipos reales, procesos consolidados y clientes que esperan resultados.
Eso requiere estrategia, no improvisación. Requiere saber qué automatizar primero, qué herramientas son realmente útiles versus cuáles son ruido, y cómo hacerlo sin comprometer la seguridad ni la cultura de tu organización.
Este episodio de AGT llegó a mi vida con un propósito. Fue una bendición disfrazada de adversidad. Por ello, hoy más que nunca, estoy comprometida a transmitir lo que ya conozco y lo nuevo que aprenda sobre transformación digital con IA segura a los líderes que necesitan implementarlo en sus empresas.
Porque el futuro no espera. Y prepararse hoy es la única ventaja competitiva que nadie te puede quitar.
Si quieres explorar cómo implementar una estrategia AI First en tu empresa de forma segura y ordenada, agenda una asesoría sin costo conmigo personalmente: https://karinaastudillo.com/meetings
Gracias por tu paciencia durante estas casi tres semanas. Es un honor tenerte como parte de esta comunidad.
Karina Astudillo B (@KAstudilloB)
Notas y Referencias:
[1] El diagnóstico de AGT, aunque es la explicación más probable de acuerdo con mi neurólogo, está por confirmarse en los próximos días, una vez tenga los resultados del encefalograma con privación de sueño que me hicieron este martes.
[2] Mayo Clinic (2026). Amnesia Global Transitoria (AGT). Recuperado de https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/transient-global-amnesia/symptoms-causes/syc-20378531.

Karina Astudillo B.
CEO – Consulting Systems.
Hacker, Author, IT Trainer, Entrepreneur.
CEH, Computer Forensics US, CSCE, HCSP, HCSA.
