
Hace un par de semanas le daba un sorbo a mi café matutino, cuando esta noticia captó mi atención: “Un grupo ruso lanza un ataque informático contra la página web del Ayuntamiento de Toledo”. Le di un sorbo más al café y no pude evitar pensar “¿Otra vez?”. Y es que ya no recuerdo la cantidad de veces que he visto noticias sobre grupos de hackers alineados con intereses políticos lanzar ciberataques. Pero bueno, entonces era solo un web español el atacado. Empero, luego de ese vinieron muchos más ataques a distintas empresas e instituciones de gobierno, y al parecer siguen en curso. Eso me llevó a hacerme una pregunta clave: “Si hoy fue España… ¿Mañana podría ser América Latina? ¿Podríamos estar viendo solo la punta del iceberg?”.
Por si has estado desconectado del tema, te pongo en contexto: en las últimas semanas, España ha sido blanco de ciberataques atribuidos a grupos de hackers prorrusos, como una posible represalia política por su apoyo a Ucrania. Entre los afectados se encuentran ministerios, empresas privadas y hasta la Casa Real. Sí, hasta los servidores de la realeza han sentido la furia del teclado de algún atacante con ganas de molestar. Los ataques han sido principalmente de denegación de servicio (DDoS), lo que equivale a que miles de bots golpeen una puerta hasta que el servidor colapse de agotamiento. Como cuando intentas comprar boletos para un concierto de Taylor Swift, pero a escala nacional.
La estrategia de Rusia en el ciberespacio es una pieza clave de su guerra híbrida, donde se combinan la política, la economía y la ciberseguridad para desestabilizar a los adversarios. Y aunque España ha sido el blanco reciente, no podemos descartar que esta ola de ciberataques cruce el Atlántico y llegue a América Latina. Después de todo, la región ha sido un campo de juego cada vez más atractivo para actores malintencionados en los últimos años.
Según FortiGuard Labs, en 2022 América Latina sufrió más de 360 mil millones de intentos de ciberataques (sí, con “mil millones”, no es un typo). Es más, si estos ataques fueran criptomonedas, ya habríamos llegado a Marte (sorry Elon). Y lo preocupante es que muchos países de la región aún no tienen una infraestructura de ciberseguridad robusta, lo que los convierte en blancos fáciles. ¿Seremos los siguientes en la lista de “hackeos por motivación política”?
La posibilidad de que los hackers prorrusos amplíen su espectro de ataque hacia América Latina no es ciencia ficción. La región es percibida como un punto vulnerable, con grandes brechas de seguridad y un creciente interés geopolítico de potencias como China y EE.UU. La pregunta no es si habrá ataques, sino cuándo y qué tan preparados estaremos para resistirlos.
Así que, antes de que veamos caer las webs de nuestras instituciones o que un hacker malicioso deje su firma en la página oficial de algún gobierno con un meme de Rick Astley, es momento de tomar en serio la ciberseguridad. La cooperación regional, la inversión en protección digital y el desarrollo de estrategias de defensa proactivas deben ser prioridad.
Porque si algo nos ha enseñado la historia de la ciberseguridad es que los ataques no avisan con una invitación formal. Y como diría un buen sysadmin, “es mejor prevenir que restaurar backups a las 3 a.m.”.
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Notas y Referencias:

Karina Astudillo B.
CEO – Consulting Systems.
Hacker, Author, IT Trainer, Entrepreneur.
CEH, Computer Forensics US, CSCE, HCSP, HCSA.